La Aromaterapia utiliza Materia Aromática (Aceites Esenciales; Esencias; Hidrolatos) con el objetivo de intervenir eficazmente en el tratamiento o prevención en el tratamiento de un amplio espectro de enfermedades y malestares físicos, psicosomáticos o emocionales. 

Es una herramienta terapéutica que nada tiene que ver con una suerte de «remedio empírico» que nace de la imaginación de «curadores» improvisados, y que tiene como base las mismas disciplinas que subyacen a la terapia clásica: química, fisiología, física, microbiología, anatomía, patología, farmacología.

Su principal característica es que se puede analizar y clasificar: son las moléculas que contiene las que determinan sus propiedades terapéuticas, toxicidad, posibles contraindicaciones y al mismo tiempo dan cuenta de su extrema versatilidad.

Tras el análisis de los destilados, el laboratorio productor es capaz de identificar el quimiotipo: la «molécula característica», la que define indiscutiblemente sus propiedades, dosis, toxicidad y contraindicaciones.

Por ello, la Aromaterapia debe ser interpretada como alopatía, aunque sea de origen natural, y su administración, además del uso tópico o inhalatorio, también incluye la vía oral a realizarse siempre bajo la atenta supervisión de un terapeuta especializado y eventualmente, siempre en opinión del terapeuta, integrado con la medicina académica pero en todo caso siempre en cumplimiento de sus cánones y protocolos, tal y como exige la política regulatoria acordada por la Comisión Europea en Bruselas. El extraordinario poder de penetración tópica de la Materia Aromática, debido a sus características de alta lipofilicidad, la convierte también en una valiosa herramienta en cuanto a la aplicación externa, aunque cabe señalar que en el caso de la Materia Aromática la línea fronteriza entre el uso externo es muy fina e interna ya que al aplicarse tópicamente llega fácilmente a la microcirculación y con ella a todo el organismo, además las moléculas que lo constituyen son volátiles por naturaleza y se mezclan rápidamente con el aire por lo que por un lado se «respiran» y a través de la vía pulmonar pueden llegar nuevamente a la vía circulatoria, por otro lado, una vez que han entrado en contacto con la mucosa nasal las moléculas olorosas (odorantes) impactan receptores específicos que determinan la transmisión de una señal que llega al cerebro límbico, el más «Antiguo» del cerebro, donde residen los «recuerdos» olfativos y ancestrales, pero también el control de comportamientos y emociones.

Por tanto, es evidente no solo el amplio campo de acción de la Materia Aromática sino también que nos encontramos ante la herramienta terapéutica más poderosa presente en la Naturaleza.

Los estudios científicos al respecto son ahora numerosos y es posible leer para empezar a utilizar la Materia Aromática, la recomendación es entrenar de manera cuidadosa y consciente para poder convertirla en una herramienta eficaz y a la vez segura a través de una cuidadosa asesoramiento y fruto de una adecuada preparación.

Dra. Stefania Sartoris

Farmacista – Biologo – Naturopata